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- 07/01/2025
- Historias Interesantes
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En pleno corazón de Oviedo, entre las calles bulliciosas y los rincones cargados de historia, se erige una de las esculturas más emblemáticas de la ciudad: el homenaje a las vendedoras del mercado, conocida como “La Vendedora de Pescado”. Este monumento, además de ser un atractivo turístico y un punto de encuentro habitual, guarda detrás una historia rica en simbolismo y significado. Acompáñanos en este recorrido para descubrir más sobre esta obra y el papel fundamental que las vendedoras han desempeñado en la vida cotidiana de Oviedo.
La escultura fue inaugurada en 1996 y es obra del reconocido artista asturiano Amado González Hevia, también conocido como “Favila”. Se encuentra ubicada en la Plaza del Fontán, un lugar que históricamente ha sido el epicentro de la actividad comercial de Oviedo. Representa a una mujer de mediana edad, sentada, con un atuendo humilde y rodeada de cestas llenas de pescado, que parecen recién sacados del mar Cantábrico.

El estilo de la obra es realista, capturando con detalle las facciones de la mujer, su postura cansada pero digna, y las texturas de los cestos y el pescado. Esta elección estilística busca honrar de manera auténtica a las trabajadoras del mercado, aquellas mujeres que durante décadas (y aún hoy) madrugaban para abastecer a la ciudad de productos frescos.
Esta escultura no es solo un ornamento urbano; representa un reconocimiento público a las mujeres que, con esfuerzo y sacrificio, contribuyeron al desarrollo económico y social de Oviedo. Durante siglos, las vendedoras jugaron un papel esencial en la economía local, ya que eran las encargadas de distribuir productos frescos, como pescado, verduras y otros alimentos, en los mercados de la ciudad.
En una época en la que las oportunidades laborales para las mujeres eran limitadas, muchas encontraron en los mercados una forma de subsistencia. Sin embargo, este trabajo no era fácil: requería largas jornadas, soportar las inclemencias del tiempo y cargar con pesadas mercancías. La escultura inmortaliza esa realidad cotidiana y les otorga el protagonismo que, en muchas ocasiones, les fue negado.
El emplazamiento de la escultura no fue elegido al azar. La Plaza del Fontán, donde se encuentra, es uno de los lugares más históricos y pintorescos de Oviedo. Este espacio, que data del siglo XVI, ha sido durante siglos el corazón comercial de la ciudad. Su nombre proviene de las fuentes naturales que brotaban en la zona, creando un entorno propicio para la vida y el comercio.
Durante siglos, el mercado del Fontán fue un hervidero de actividad, donde las vendedoras exponían sus productos en cestas, tablas o pequeños puestos improvisados. Aunque hoy el mercado ha cambiado y se ha adaptado a los tiempos modernos, la plaza sigue siendo un símbolo de la tradición comercial de Oviedo, y la escultura de “La Vendedora de Pescado” es un recordatorio de ese pasado.
Amado González Hevia se inspiró en una vendedora real del mercado para crear la obra. Aunque nunca reveló su nombre, se sabe que solía vender pescado en el Fontán y que era conocida por su carácter afable y su dedicación al trabajo. El artista quería que la escultura capturara la esencia de todas las vendedoras, pero sin perder el toque personal de esa mujer en particular.
Si te acercas lo suficiente, notarás que el pescado en los cestos tiene un nivel de detalle impresionante. Favila se esmeró en representar las distintas especies de pescado que eran comunes en los mercados de la época, como sardinas, besugos y merluzas. Este detalle no solo enriquece la obra, sino que también conecta al espectador con la cultura gastronómica asturiana.
A menudo, los turistas que visitan Oviedo se toman fotos sentados junto a la escultura, imitándola o interactuando con los cestos. Este hábito ha convertido a la obra en uno de los puntos más fotografiados de la ciudad, creando una conexión única entre los visitantes y la historia local.
Aunque la obra se titula “La Vendedora de Pescado”, su significado trasciende este oficio específico. Representa a todas las mujeres trabajadoras de Oviedo, aquellas que, con esfuerzo y dedicación, sacaron adelante a sus familias y contribuyeron al desarrollo de la comunidad.
En una época en la que la modernidad parece imponerse sobre la tradición, esculturas como esta nos invitan a reflexionar sobre la importancia de recordar y valorar el pasado. Las vendedoras del mercado no solo forman parte de la historia de Oviedo, sino que son un símbolo de perseverancia, resiliencia y trabajo comunitario.
Además, esta obra nos recuerda el papel crucial de las mujeres en la economía local y la vida cotidiana, un aspecto que a menudo ha sido ignorado en los relatos históricos. Gracias a la escultura de “La Vendedora de Pescado”, su legado permanece vivo y visible para las generaciones futuras.
Si visitas Oviedo, no puedes dejar de acercarte a la Plaza del Fontán para admirar esta maravillosa obra. Además, la zona ofrece muchas otras actividades para disfrutar:
La escultura en homenaje a las vendedoras del mercado no es solo una obra de arte, sino un testimonio de la historia y la identidad de Oviedo. Es un tributo a las mujeres trabajadoras, un recordatorio de las raíces comerciales de la ciudad y una invitación a reflexionar sobre el valor del trabajo y la comunidad.
Así que, la próxima vez que pases por la Plaza del Fontán, tómate un momento para contemplar esta obra y reflexionar sobre todo lo que representa. Porque, al final, son los pequeños gestos cotidianos, como el trabajo de estas vendedoras, los que construyen la grandeza de una ciudad.
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